Resulta una paradoja que una nación de inmigrantes cierre la puerta a la inmigración y vaya a contracorriente de integrarse, sobre todo cuando la globalización implicaría el acercamiento de los pueblos más allá de la economía. En el proceso de negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), Estados Unidos canceló la posibilidad de plantear un proceso de integración como el del modelo europeo (Rodríguez, 2008) y una agendamigratoria entre los tres países signatarios.
La cuestión migratoria, no obstante su complejidad y relevancia multilateral, se ha convertido en un tema unilateral, Estados Unidos piensa que sus vecinos deben ajustarse a su visión y necesidades en lo que respecta a este tema. Pero, hasta ahora, han fallado los intentos bilaterales para lograr acuerdos porque la ausencia de bilateralidad real imposibilita el diálogo. Y mientras Canadá intenta atraer a profesionistas jóvenes con recursos económicos básicos para establecerse en el país y a mano de obra poco calificada, es decir, trabajadores para estancias temporales, Estados Unidos tiene asignadas visas para profesionistas (65 mil anuales H1B que se agotan en unmes y las Treaty Nafta [TN] para sesenta profesiones), además de treinta mil visas temporales para trabajadores agrícolas (H2A) que no deben llevar hacia la residencia permanente. Se comenta mucho, aunque no hay evidencias, de cierto manejo informal de flujos inmigratorios que permiten la […] Por Samuel Schmidt

criterio de una sólida mayoría de la opinión pública española (más del 90%) que se mostraba claramente en contra de una intervención en Irak sin el apoyo de la ONU; entre los detractores de esta guerra incluso se encontraban miembros de su propio partido. Ignoró por completo las impresionantes demostraciones ciudadanas en contra de la guerra, probablemente de las más numerosas habidas jamás en España, con un millón de personas sólo en Barcelona, así como las propuestas emanadas del resto de partidos políticos, entre los que, por cierto, estaban también sus circunstanciales socios. Por si fuera poco, tampoco dudó en arriesgar el apoyo electoral en las entonces próximas elecciones municipales de mayo de 2003. Si bien, a título personal, José María Aznar no se iba a sentir concernido en tanto que había renunciado a postularse de nuevo como candidato a las elecciones generales de 2004, no dejaba de sorprender que procediese a una especie de suicidio político del PP sólo por seguir a rajatabla las propuestas y las acciones del presidente George Bush. ¿Lo hizo únicamente porque compartía la ideología conservadora de la administración norteamericana?, ¿porque compartía una sincera sincera y genuina preocupación sobre las armas de destrucción masiva que, supuestamente, tenía Saddam Hussein?, ¿o, en última instancia, porque tal vez esperaba recibir el apoyo de Bush en la lucha contra la organización terrorista ETA? 

Pederastia en la Iglesia Católica