BIBLIOTágora el blog de Biblioteconomía y Documentación, en el que no se habla de Biblioteconomía y Documentación… sólo: "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda"

20 Novembre 2010

Actitudes de la policía ante la intervención en casos de violencia contra la mujer en las relaciones de pareja: influencia del sexismo y la empatía

Filed under: Violencia contra la mujer — anpoto @ 3:13 am


Entre los profesionales implicados en la prevención, detección e intervención en los casos de violencia contra la mujer en las relaciones de pareja, la policía reúne unos requisitos que la convierten en pieza clave de cualquier política de actuación ante este problema (Brown, 1984; Holder, 2001). En la mayoría de situaciones de este tipo de violencia, la policía es la puerta de acceso (gate-keeper) de las víctimas al sistema judicial (Jordan, 2004; Rebovich, 1996; Smeenk y Malsch, 2005). Aunque no sea el único medio disponible para reducir los niveles de violencia que sufren las mujeres, lo cierto es que la implicación de esta institución es altamente necesaria, en la medida en que simboliza el rechazo y la desaprobación social hacia ese tipo de conducta (Gracia, García y Lila, 2008; Holder, 2001). Para las víctimas y, también para los espectadores de la violencia, el tipo de respuesta policial a los incidentes de violencia contra la mujer en las relaciones de pareja es altamente simbólica, ya que representa el nivel de tolerancia social y el umbral a partir del cual una conducta es considerada criminal y, por lo tanto,  merece castigo por parte de la sociedad (Brown, 1984; Gracia y Herrero, 2006; Holder, 2001). Las actitudes y respuestas policiales ante la violencia contra la mujer no sólo juegan un importante papel al formar parte del entorno social (de tolerancia o intolerancia) en el que las víctimas se encuentran inmersas (Gracia, 2002; Gracia, Herrero, Lila y Fuente, 2009); también tienen un importante efecto sobre los sentimientos de satisfacción con la policía y el bienestar personal de las víctimas.

Así, por ejemplo, en distintas investigaciones se ha encontrado que una respuesta policial positiva mejora la auto-imagen de las víctimas, favorece que emprendan acciones legales, incrementa la satisfacción de la víctima con la policía, así como su predisposición a llamar a la policía en el futuro para solicitar su ayuda (Apsler, Cummins y Carl, 2003; Brandl y Horvath, 1991; Brown, 1984; Chandek, 1999; Coulter, Kuehnle, Byers y Alfonso, 1999; Felson, Messner, Hoskin y Deane, 2002; Martin, 1997; Stephens y Sinden, 2000). Por el contrario, las respuestas y actitudes negativas de la policía se encuentran entre las razones que dan las víctimas para no denunciar las agresiones sufridas de mano de sus parejas (Erez y Belknap, 1998; Felson et al., 2002; Hoyle, 1998; Wiehe, 1998).

Además, las actitudes de la policía pueden determinar la evaluación y la respuesta de los agentes ante un incidente de violencia en particular (Belknap, 1995; DeJong, Burguess-Proctor y Elis, 2008; Ferrer, Bosch y Riera, 2006; Logan, Shanon y Walker, 2006; Robinson y Chandek, 2000). Así, por ejemplo, Logan et al. (2006) encontraron que las actitudes policiales ante la violencia contra la mujer en las relaciones de pareja eran diferentes a las mantenidas para otros tipos de delitos (por ejemplo, considerando la violencia doméstica como un problema interpersonal más que como un delito), hecho que podría influir en las intervenciones policiales.

A pesar de su importancia, son muy escasas las investigaciones centradas en los factores psicosociales que determinan las actitudes de la policía hacia la intervención en situaciones de violencia contra la mujer en las relaciones de pareja (Gracia et al., 2008; Gracia, García y Lila, 2009). Este estudio tiene como objetivo contribuir a este corpus de literatura científica analizando la influencia de dos variables psicosociales relevantes en las actitudes de la policía ante la intervención en situaciones de violencia contra la mujer: el sexismo y la empatía […] Por Marisol Lila, Enrique Gracia y Fernando García (Universidad de Valencia)

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19 Novembre 2010

El feticidio e infanticidio femeninos

Filed under: Violencia contra la mujer — anpoto @ 0:56 am

 

Niña china

 

En 1990, Amartya Sen escribió un artículo titulado “More than 100 million women are missing” [Más de 100 millones de mujeres desaparecidas], haciendo referencia a la ausencia de tal número de mujeres en el continente asiático, y señalando al infanticidio y feticidio femeninos como la causa principal de ese fenómeno.

A partir de entonces, y a pesar de que el feticidio e infanticidio femeninos han estado históricamente presentes en la realidad de ese continente, comenzaron a estudiarse con mayor profundidad, argumentando además que es en nuestra época cuando se ha alcanzado el mayor desequilibrio demográfico en contra de las mujeres que ha podido provocar el ser humano.

Los estudios en torno al feticidio e infanticidio femeninos se han centrado en la zona asiática del mundo, concretamente en China e India, donde las cifras demográficas son claros indicadores de su profunda presencia. A la luz de esos estudios se intentarán descubrir los factores explicativos del fenómeno, así como sus consecuencias. Por Beatriz Campos Mansilla Enlace externo 2

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17 Novembre 2010

Mutilación genital femenina: una forma de violencia contra la mujer socialmente aceptada

Filed under: Sociedad,Violencia contra la mujer — anpoto @ 15:16 pm


PARTE I.
LA MUTILACIÓN GENITAL FEMENINA EN EL MUNDO.
 

 

I: EL PORQUÉ DE LA ELECCIÓN DE ESTE TEMA.
Quisiéramos comenzar este punto del trabajo haciendo referencia a la experiencia vivida por Waris Dirie, autora de su autobiografía, bajo el nombre de “flor del desierto”, que años más tarde protagonizó la película basada en el mismo, con el mismo título. Tanto el libro, como la película narran como su vida cambió el día en el que la practicaron la infibulación, el tipo más grave de mutilación genital femenina, consistente en la amputación del clítoris, de los labios mayores y menores, y posteriormente la realización de un estrechamiento o cosido de ambos lados ambos de la vagina, dejando un orificio minúsculo para miccionar y para que el flujo de la menstruación pueda salir. Se lo realizaron cuando tenía tan sólo cinco años. Su madre la llevó a un lugar apartado del poblado, donde se encontraba la mujer que la iba a practicar la MGF. Entre las dos agarraron a la niña y la mujer sacó una hojilla oxidada con la que le cortó, después sacó la aguja y el hilo con la que la cosió. Después de realizar esta práctica, la dejaron allí echada a la espera de que cicatrizara la herida, acercándose diariamente para alimentarla e hidratarla.

También cuenta que ella tuvo suerte, pero dos de sus hermanas, a las que también se les practicó la MGF murieron, una murió desangrada instantes después de que se la realizara y la otra murió en el momento del parto, cuando su bebé aún se encontraba dentro de ella, provocando también la muerte del mismo o de la misma. En la película se puede observar como después de haber contado cómo la mutilaron, abandona el lugar donde se ha concertado la entrevista y se enfoca a la periodista llorando al haber escuchado una situación tan violenta contra esa mujer. 

Este tipo de prácticas constituyen una de las formas de discriminación más graves que pueden sufrir las mujeres, ya que esta discriminación tiene su fundamento, en una forma de violencia socialmente aceptada en las comunidades en las que se practica. En total, alrededor de ciento treinta y cinco millones de mujeres y niñas han sufrido alguno de los tres tipos de MGF que existen, en todo el mundo. Además se calcula que casi dos millones de mujeres y de niñas corren el riesgo de sufrirla cada año. Concretamente, seis mil niñas son víctimas de alguno de los tipos de mutilación genital, al día en África. En España, alrededor de diez mil niñas corren el riesgo de sufrirla.

A continuación, adjuntamos un mapa de África donde se detallan los países africanos donde se practica y el porcentaje de prevalencia de estas prácticas, según datos de 2008:

 Dibujo

El problema que genera la MGF es la concepción errónea que ha surgido respecto a esta práctica. Esta creencia, mantenida hasta hace sesenta años por las personas que vivían en los países industrializados, sostenía que estas prácticas sólo se llevaban a cabo en países africanos y que se realizaba porque así lo exigía su religión. Pero a raíz del aumento de los flujos migratorios provenientes de países africanos, los máximos organismos internacionales comprendieron que la llegada de personas que provenían de países africanos donde se practicaba la MGF estaba ocasionando el aumento de estas prácticas en sus respectivos países. Por ello, decidieron estudiar porqué se realizan estas prácticas y concluyeron que se debían frenar este tipo de prácticas porque constituían una violación de los derechos humanos fundamentales reconocidos para todas las mujeres del mundo, además constituía una vulneración de la integridad física y moral de la mujer. Por Yessica de Arriba González 

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15 Novembre 2010

Feminicidios en Ciudad Juárez, cerca de la verdad

Filed under: Sociedad,Violencia contra la mujer — anpoto @ 22:03 pm


Desde 1993, en número que no ha podido precisarse, cientos de mujeres han sido encontradas muertas en Ciudad Juárez, Chihuahua, México. Todas han presentado claros signos de violación y tortura. Curiosamente, algunos de los cadáveres tienen características y signos que recuerdan hechos protagonizados por militares que, en ciertos casos, trabajaron para el crimen organizado en décadas pasadas. Para entender estos sucesos, es necesario remontarse a la década de 1970, en plena Guerra Fría, cuando bajo presión y tutela del gobierno de Estados Unidos se creó en México un grupo formado por policías federales encargado de la represión política contra civiles sospechosos de ser comunistas: la Brigada Blanca. Sus cometidos eran fundamentalmente el espionaje, el secuestro y la tortura de civiles disidentes (Washington, Cosecha de mujeres, páginas 119, 120).


Santiago Gallur Santorum* / Primera de seis partes Enlace externo 2

A pesar de la relativa distancia temporal de esos sucesos, un gran número de personajes protagonistas de aquellos años vuelve a adquirir relevancia. El que fuera titular de la Dirección Federal de Seguridad, Miguel Nazar Haro (también fundador de la Brigada Blanca; según varios testigos, torturó a algunas víctimas) nunca pagó sus culpas. A pesar de que hubo varios intentos de arrestos, Nazar Haro logró evadirlos gracias a que una agencia de inteligencia estadunidense intervino a su favor con el argumento de que les había proporcionado información muy útil en el pasado. Según fuentes de la Oficina Federal de Investigación (FBI, por siglas en inglés), el mismo Rafael Aguilar Guajardo, expolicía judicial fundador del cártel de Juárez –del que fue jefe hasta principios de la década de 1990– formó parte de la Brigada Blanca. José Refugio Ruvalcaba, excomandante de la Policía Judicial del Estado y conocido de las agencias policiales estadunidenses, también perteneció a esta Brigada. La policía federal de Estados Unidos acusó formalmente a Vicente Carrillo Fuentes de haberlo asesinado (Washington, Cosecha de mujeres, páginas 119, 120).

Torturas y violaciones masivas
La Brigada Blanca estaba vinculada a la Dirección Federal de Seguridad, integrada por policías y soldados que actuaban bajo sus órdenes, que ejercía represión principalmente durante los gobiernos de Luis Echeverría y José López Portillo. Los sobrevivientes de esta Guerra Sucia en todo el país afirman que eran llevados a cárceles clandestinas y cuarteles militares en los que se utilizaban, entre otras formas de tortura, las violaciones masivas de mujeres.

Según la FBI, las investigaciones realizadas les permitieron documentar la muerte de 600 personas entre las décadas de 1970 y 1980, en las que estuvo involucrado el Ejército. A raíz de estas investigaciones, salió a la luz que generales como Mario Arturo Acosta Chaparro y Francisco Quiroz Hermosillo fueron reclutas cuando participaron en ese convulso momento político. Además, según un informe de derechos humanos del Departamento de Estado estadunidense, ambos generales “estaban implicados en las muertes y desapariciones de 143 personas durante la época de 1970”. Se llega a afirmar que Acosta Chaparro encabezó una unidad de la Brigada Blanca y que se graduó en la Escuela de las Américas de Estados Unidos, donde fue adiestrado en tortura, que aplicó contra civiles en México (Human Rights Watch).

Militares corruptos y sicarios
Estos mismos generales fueron acusados en 2001 de proteger al cártel de Juárez. En 2002, el excapitán del Ejército Gustavo Tarín sostuvo, en una entrevista realizada por las autoridades en El Paso, que el general Quiroz había autorizado el uso de aviones militares durante la década de 1970 para el transporte de presos políticos y drogas. Tarín afirmó que, durante esos viajes, los disidentes políticos eran aventados desde helicópteros, método también utilizado en la década de 1990 por el cártel de Juárez para deshacerse de sus enemigos. Además, durante el gobierno de Miguel de la Madrid (1982-1988), la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) entrenó a un equipo militar de elite para formar una unidad de inteligencia, que se encargaría de rastrear y localizar a los jefes de los cárteles de la droga y diseñar estrategias para desmantelar esas organizaciones. Una década después, el ejército estadunidense elaboró un programa para entrenar y equipar “tropas de choque antinarcóticos”: los Grupos Aeromóviles de Fuerzas Especiales (Gafes). La misión era la misma: encontrar y detener a los narcotraficantes en todo el país, pero sobre todo en Jalisco y la frontera México-Estados Unidos (Coletta, Drugs and Democracy, página 277).

Según el general Jesús Gutiérrez Rebollo, a éstos se les conocían como los Rambos y “tienen carta blanca para realizar todo tipo de actividades secretas y por toda la geografía nacional […] yo firmaba sus cheques y nunca les vi la cara” (Loret de Mola, Confidencias peligrosas, páginas 63-64). El problema vino cuando algunos de esos militares de elite desertaron y empezaron a trabajar para el narcotráfico. Como caso paradigmático, destacan Los Zetas (Dávila, Narcocumbre en Sinaloa) que trabajaron para Osiel Cárdenas, mientras fue jefe del cártel del Golfo, y que posteriormente llegaron a ser aliados de Vicente Carrillo Fuentes en el cártel de Juárez (Washington, Cosecha de mujeres, páginas 172, 176).

Policías violadores
El tema empieza a complicarse si nos remontamos a finales de la década de 1980. Entonces, con los Gafes ya creados por la CIA, se empezaron a producir numerosas violaciones en las que estaban implicados agentes federales del destacamento del subprocurador General de la República, Javier Coello Trejo. El 2 de abril de 1990, la revista Proceso publicaba unas declaraciones del fiscal especial de la ciudad de México, René González de la Vega, donde afirmaba: “Los líderes de esta banda de policías violadores son el sobrino y otro pariente de Coello Trejo, ambos nombrados agentes federales”.

Los policías federales montaban guardia en el exterior de centros nocturnos del Sur de la ciudad. Esperaban la salida de las parejas y, después de escoger a una, con más de dos vehículos, la seguían, le ordenaban el alto y dirigían el vehículo a un sitio alejado. Los agentes se turnaban para violar a la mujer, incluso a veces obligaban a su pareja a presenciarlo. Así cometieron unas 50 violaciones. Sólo una pequeña parte de las denuncias llegó a los tribunales. De los ocho sospechosos, sólo cuatro fueron hallados culpables, mientras que el resto fue puesto en libertad (Loret de Mola, Confidencias peligrosas, páginas 63-64).

En las décadas de 1980 y 1990, empezaron a proliferar en México las mafias policiales que empezaban a colaborar con los distintos cárteles. Las violaciones en grupo se convierten entonces en una especie de rito de iniciación dentro de grupos de policías que colaboran con estas mafias, tanto en el contrabando de drogas y armamento, como en el tráfico de mujeres y niños (que sigue dándose de forma masiva). Incluso, un oficial de inteligencia militar estadunidense llegó a confirmar, después de analizar los informes de los asesinatos en la frontera México-Estados Unidos, la existencia de redes de policías mexicanos que utilizaban las violaciones y otros tipos de violencia para iniciar a los nuevos miembros en esas fraternidades cómplices del crimen organizado. El participar en ese tipo de ataques delante de sus compañeros era suficiente para garantizar su silencio. Pero la evidencia definitiva del vínculo entre los cárteles y el Ejército Mexicano se dio en el juicio en Estados Unidos, en 2001, contra Juan García Ábrego, líder del cártel del Golfo. Uno de los testigos afirmó que Javier Coello Trejo (subprocurador de la República para el que trabajaban los policías violadores en la década de 1990) recibía 1.5 millones de dólares cada mes de este cártel (Loret de Mola, Confidencias peligrosas, páginas 63-64).

La Línea
En 1993, cuando se empiezan a registrar los primeros cadáveres de mujeres brutalmente asesinadas en Ciudad Juárez, Rafael Aguilar Guajardo (hasta ese momento, jefe del cártel de Juárez) intenta pactar con la administración antidrogas estadunidense, y después de romper su asociación con Amado Carrillo Fuentes, es asesinado a mediados de abril en Cancún. A partir de ese momento, Amado, el Señor de los Cielos, se convierte en el jefe del cártel. Se puede decir que es ahí cuando comienza el verdadero cártel de Juárez, con el poder por el que hoy lo conocemos (Ravelo, Los capos, páginas 146-152).

El cambio de líder supuso una nueva forma de narcotraficar, ya que Carrillo Fuentes compraría a todos, desde políticos hasta policías, pasando por los jefes de las bandas callejeras. Esto suponía lealtad ciega al cártel, ya que cualquier intento de abandono o traición sería castigado (Fernández, La ciudad de las muertas, página 123). Así, en el centro del propio cártel se creó otra organización, otro especie de cártel: La Línea, una agrupación formada por policías municipales, agentes de la Policía Judicial, sicarios y pequeños delincuentes. Esta organización –similar al grupo de policías violadores que actuaba, en la década de 1990, en el Distrito Federal, vinculado a Coello Trejo– tuvo su antecedente, en Ciudad Juárez, en la misma época con Los Arbolitos. Este grupo estaba formado por expolicías federales, exagentes de la Policía Judicial y militares con base en el estado de Chihuahua que, siendo financiados por el cártel de Juárez, tenían que encargarse de eliminar a los adversarios de los Carrillo Fuentes. Su estructura y forma de actuación estaba clara: 40 hombres armados que realizaban detenciones ilegales, torturas y ejecuciones (Monsiváis, Viento rojo, páginas 20-80).

Siguiendo un esquema muy parecido, se creó La Línea. Su misión principal es la de proporcionar seguridad a la logística del cártel de Juárez, además de proteger, a través de financiación, los picaderos (pequeñas “tiendas” clandestinas de venta de cocaína y marihuana). También se encargarían del cobro de deudas, así como de secuestros, asesinatos e incluso de encubrir delitos de los narcos. Según fuentes de la Procuraduría General de la República, el comandante Miguel Ángel Loya Gallegos sería el jefe de esta organización, además del chofer preferido de Vicente Carrillo Fuentes (Fernández, La ciudad de las muertas, páginas 132-134). Es más, según el subprocurador federal, José Luis Santiago Vasconcelos (ya fallecido), “los asesinos [de mujeres] han sido incluso identificados por la Policía Judicial Estatal: varios distribuidores de droga. Pero como estaban vinculados al cártel de Juárez, los policías locales han frenado en seco la investigación”. Como ejemplo, destaca lo sucedido en marzo de 2003 cuando los propios policías de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada se dirigieron a Ciudad Juárez para investigar. Según el propio Vasconcelos, “buscaban asesinos a sueldo del cártel, pero no encontraron nada. Ningún indicio, ninguna indicación y nada de pruebas. Durante semanas, no consiguieron nada, y con razón: ¡descubrieron que los matones a sueldo eran los propios policías! (policías municipales y agentes de la Policía Judicial del estado)”.

Sin embargo, esta información debe matizarse, pues, según fuentes federales, los asesinatos de mujeres no serían obra de los capos del cártel, sino de sicarios, “soldados” o revendedores, ya que los grandes capos no están interesados en llamar la atención. Es más, para Vasconcelos, el objetivo de La Línea es el de velar por los intereses del cártel, no el de encubrir el feminicidio, aunque ahora tienen que “impedir que los verdaderos asesinos sean molestados” (Fernández, La ciudad de las muertas, página 126).
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*Doctorante en historia contemporánea por la Universidad de Santiago de Compostela, España

2 Novembre 2010

ÍNDICE DE PERCEPCIÓN DE LA CORRUPCIÓN 2010

Filed under: Política,Sociedad — anpoto @ 0:22 am


Para afrontar la crisis global resulta prioritaria una actitud de tolerancia cero frente a la corrupción

Berlín, 26 de octubre de 2010 — Si bien los gobiernos destinan grandes cantidades de fondos a combatir los problemas mundiales más acuciantes, como la inestabilidad de los mercados financieros, el cambio climático y la pobreza, la corrupción continúa siendo un obstáculo para lograr los avances necesarios en estas áreas, según muestra el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2010 de Transparency International, una medición de la corrupción en el sector público de cada país, difundida en el día de hoy.

El IPC 2010 muestra que casi el 75% de los 178 países incluidos en el Indice obtuvieron una puntuación inferior a cinco en una escala de 0 (percepción de altos niveles de corrupción) a 10 (percepción de bajos niveles de corrupción), lo que indica que existe un grave problema de corrupción.

“Estos resultados indican que se necesitan medidas más enérgicas para fortalecer la gobernanza en todo el mundo. Dado que estos altos niveles de corrupción ponen en riesgo los medios de subsistencia de muchísimas personas, los compromisos de los gobiernos con la lucha contra la corrupción, con la transparencia y con la rendición de cuentas deben manifestarse a través de sus actos. Las buenas prácticas de gobierno son un aspecto esencial de la solución a los desafíos que enfrentan actualmente los gobiernos en cuestiones de política global”, expresó Huguette Labelle, Presidenta de Transparency International (TI).

Para abordar estos desafíos de manera integral, los gobiernos deben incorporar medidas contra la corrupción en todos los ámbitos, desde las respuestas a la crisis financiera y al cambio climático, hasta los compromisos de erradicación de la pobreza por parte de la comunidad internacional. Por ello, Transparency International impulsa una implementación más estricta de la Convención de la ONU contra la Corrupción, la única iniciativa global que ofrece un marco para poner fin a este problema.

“Permitir que persista la corrupción es inaceptable; son demasiadas las personas pobres y vulnerables que continúan sufriendo sus consecuencias en todo el mundo. Debemos asegurar una implementación más rigurosa de las normas y reglas existentes y evitar que existan refugios donde los corruptos puedan esconderse u ocultar sus fondos”, señaló Labelle.

Índice de Percepción de la Corrupción 2010: Los resultados En el IPC 2010, Dinamarca, Nueva Zelanda y Singapur comparten el primer lugar, con una puntuación de 9,3. Los últimos puestos continúan ocupados mayormente por países con gobiernos inestables y, en muchos casos, con un legado de conflicto. Afganistán y Myanmar comparten el penúltimo lugar, con una puntuación de 1,4, y Somalia, con 1,1, está en el último puesto.

Se pueden identificar cambios reales en las percepciones cuando las mismas encuentas sirven como fuente para evaluar a los países y los datos son corroborados por más de la mitad de esas fuentes. En función de estos criterios, se pueden advertir  mejoras en la puntuación de 2010 respecto de los resultados de 2009 en Bhután, Chile, Ecuador, Ex R. Y. de Macedonia, Gambia, Haití, Jamaica, Kuwait y Qatar. Igualmente, se puede identificar un deterioro de 2009 a 2010 en la puntuación de la República Checa, Grecia, Hungría, Italia, Madagascar, Níger y Estados Unidos.

Repercusiones financieras
Entre los países que han mostrado un descenso en su posición respecto del año pasado destacan aquellos más afectados por una crisis financiera que estuvo precipitada por déficits de transparencia e integridad. Hay una ausencia de países pertenecientes a la OCDE entre los que han presentado mejoras. Esto pone de manifiesto que todas las naciones deben fortalecer sus mecanismos de gobernabilidad.

TI evaluó a 36 países industrializados que son parte de la Convención de la OCDE contra el Soborno, la cual prohíbe el soborno de funcionarios extranjeros, y comprobó que nada menos que 20 de ellos presentan niveles mínimos o nulos de implementación de las reglas y transmiten así un mensaje equivocado sobre su compromiso con la lucha contra las prácticas corruptas. Mientras la corrupción continúa asolando a los países recientemente creados, frustrando sus esfuerzos por construir y fortalecer sus instituciones, proteger los derechos humanos y mejorar los medios de subsistencia, los flujos internacionales generados por la corrupción aún son considerables.

problema mundial que debe ser abordado en las reformas globales sobre política. Es importante que el Grupo de los 20, como parte de la reforma financiera, haya adoptado compromisos férreos con la transparencia y la integridad en forma previa a la cumbre que tendrá lugar en noviembre en Seúl”, afirmó Labelle. “Sin embargo, el propio proceso de reforma debe acelerarse”.

TI insta al G20 a exigir una mayor fiscalización gubernamental y transparencia pública en todas las medidas adoptadas para reducir las oportunidades y los riesgos sistémicos de corrupción y fraude en el sector público y en el privado.

El mensaje es claro: en todo el mundo, la transparencia y la rendición de cuentas son cruciales para restablecer la confianza y revertir el flagelo de la corrupción. Sin ellas, las políticas globales que buscan solucionar las diversas crisis mundiales estarán en riesgo.

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Transparency International es la organización global de la sociedad civil que lidera la lucha contra la corrupción en el mundo.

Nota: El IPC es un índice compuesto basado en 13 encuestas distintas a expertos y empresas. Las encuestas que se utilizaron como fuentes para el IPC 2010 se realizaron entre enero de 2009 y septiembre de 2010.


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