BIBLIOTágora el blog de Biblioteconomía y Documentación, en el que no se habla de Biblioteconomía y Documentación… sólo: "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda"

15 Juliol 2010

Universitat de València: ¿Campus de Excelencia?

Filed under: Universidad — anpoto @ 16:36 pm
  

Claustro de La Nau

 

La Universitat de València aspira, nuevamente, a incorporar su proyecto de “Campus de Excelencia” a los que ya fueron seleccionados en la primera tanda. Posiblemente a la segunda sea la vencida. Que, si no, a la tercera, y así sucesivamente, hasta que, aunque sólo sea por pesados, se consiga el objetivo. Que este afán implique cierto desnorte, vaya, mucho, demasiado siempre y en cualquier caso, pues qué mas da, ¿no?

Obviamente, el efecto propagandístico que supondría dar en el blanco en que se constituye el CdE, posibilitaría el solapar ciertas carencias que, pocas o muchas, más o menos importantes, están colocando  al Estudi General a la cabeza de todos los ‘hit parade’ habidos y por haber, pero haciendo, éstos, el pino (Ranking de 2009 en investigación de las universidades públicas españolas). Bolonia nos ha puesto un poco de los nervios a todos. Los que más deberían haber conservado la calma, del 98 -como con Cuba, pero un siglo después- a esta parte, han sido los que más alarde de histeria han hecho. Si echamos un vistazo a los cuadros incluidos en el enlace de rankings, nos encontraremos con esclarecedores botones de muestra, en lo que respecta a las consecuencias derivadas de la pérdida del oremus.  Para redondear la jugada: ¿Cómo está la universidad hoy? 

Esto… no va.

13 Juliol 2010

Detección y valoración de la incidencia de las actitudes antideportivas durante la competición

Filed under: Deporte,Psicología — anpoto @ 2:55 am

 

De Jong patada juego sucio cerdo asesino Holanda

  

 

En este trabajo nos centramos en averiguar tanto los tipos como la frecuencia en la que se producen ciertos comportamientos, actitudes y pensamientos de los deportistas durante la competición, que se salen fuera de un juego limpio y reglado y a los que podríamos denominar como agresivos y antideportivos (Dunn y Dunn, 1999; Pelegrín y cols., 2003; Pappas y cols., 2004). Además, comprobamos de entre las conductas analizadas, aquellas más relevantes y que mejor explican su aportación al desarrollo de un perfil de conducta más inadaptada, agresiva y antideportiva.

Para averiguar tanto el tipo como la frecuencia en la que se manifiestan estos comportamientos, recogimos la información a través del “Cuestionario de actitudes antideportivas y violentas para deportistas” (ad hoc). Los ítems de dicho cuestionario los elaboramos basándonos en aquellas variables de riesgo que predisponen a una actitud hostil, agresiva y poco asertiva (Pelegrín, 2004), concretamente:

La de un bajo autocontrol que puede provocar una amplia tendencia a responder impulsivamente ante aquellos sucesos que resulten amenazantes.

Utilizar la agresión física ante un conflicto con el fin de intimidar y de dominar tanto a otro jugador como al árbitro.

Cabezazo  de Zidane a Materazzi

Otra de las variables implicadas es la baja tolerancia a la frustración en respuesta a la no consecución de una meta deseada y esperada. Ante una circunstancia de este tipo es muy probable que el deportista manifieste agresividad y en ocasiones incluso se acompañe de agresiones físicas y/o verbales (Baron, 1977; Berkowitz, 1969).

También, los deportistas con una actitud egocéntrica y competitiva, y un bajo nivel de cooperación y preocupación hacia los demás puede favorecer la aparición de la agresividad durante la competición (DeRosier y cols. 1994).

Un escaso desarrollo y manejo de las habilidades personales y sociales parece estar relacionado con el riesgo a responder agresivamente ante situaciones conflictivas (Pepler y cols. 1998). Así, la falta de respuestas adecuadas puede dificultar la resolución de un conflicto en una determinada situación (Ladd y cols. 1990).

Distorsionar una situación y percibirla negativamente al valorar las acciones de los demás como hostiles y amenazantes puede generar una tendencia a […] Por Antonia Pelegrín Muñoz / Sociedad Murciana de Psicología de la Actividad Física y el Deporte

(Acceso al texto completo)

8 Juliol 2010

La Asociación de Víctimas del Metro de Valencia conmemora el 4º aniversario del siniestro

Filed under: Sociedad — anpoto @ 16:16 pm

 

  • La entidad sigue buscando respuestas y cuestiona las obras de mejora
  • El accidente en un vagón del metro dejó 43 muertos y 47 heridos en el año 2006

RTVE.es/AGENCIAS-VALENCIA

Metrovalencia

 

Entre los actos previstos, se ha realizado el trayecto en la línea 1 de metro desde Plaza de Espala hasta Torrent-Avinguda, donde se ha homenajeado a las víctimas con un minuto de silencio en cada una de las estaciones del recorrido.

Este año los afectados han reclamado por carta información sobre las medidas prometidas en la comisión parlamentaria de 2006 que todavía no están en vigor.

Las actividades conmemorativas continuarán a lo largo del día con un homenaje a los fallecidos y a los supervivientes en la curva en la que se produjo el siniestro, una misa en la Catedral de Valencia y una concentración en la Plaza de la Virgen, donde se alternará la lectura de textos con actuaciones musicales

En la Plaza de la Virgen el acto contará con las actuaciones de Jopa, Recamara y Juan Ernesto, y en el que intervendrán el escritor y periodista Alfons Cervera, la periodista y actriz Pino Diaz, la actriz Lola Moltó y el presidente de la Asociación de Vecinos de Patraix, Toni Plá.

Cuatro años sin respuestas
La Asociación de Víctimas del Metro 3J ha señalado que, cuatro años después del accidente en la línea 1 de Metrovalencia , “no se han aclarado ninguna de las preguntas” realizadas entonces sobre el estado de las vías y el convoy siniestrado, por lo que seguirá “buscando respuestas”.

Además, ha cuestionado qué se ha hecho en este tiempo para mejorar la seguridad de las instalaciones y ha insistido en la necesidad de implantar “de forma inmediata” el sistema de seguridad ATP-ATO.

En el cuarto aniversario del accidente de metro más grave sucedido en Europa, la asociación ha solicitado que se investiguen “en profundidad” las causas del siniestro, que “se asuman las responsabilidades” y que se cree la legislación sobre ferrocarriles, tal y como se acordó en la comisión parlamentaria de agosto de 2006 en las Corts Valencianes.

“¿Qué pasó para que el metro descarrilara provocando tantas pérdidas humanas?; ¿cuál era el estado de la vía y de la unidad siniestrada?; ¿es normal que durante el golpe se partiera el armazón que sujeta el vagón a las ruedas?”, ha cuestionado la asociación de víctimas, que también se pregunta “dónde han ido a parar los más de 20 millones de euros que el Estado cedió a la Comunitat” para invertir en Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV).

La presidenta de la Asociación de Víctimas del Metro del 3 de julio, Beatriz Garrote, ha explicado que el objetivo del acto era exigir “que se investigue qué pasó”.

En este sentido, Garrote ha asegurado que, ni en el ámbito judicial ni en el parlamentario “se ha aclarado cómo estaban las medidas de seguridad, dónde fueron los fondos destinados a Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV) o cuál era el estado de la vía y del convoy”.

“Lo único que se ha dicho del accidente de metro era que el conductor, que fue una víctima más, iba rápido”, ha aseverado la presidenta, quien ha atribuido esta explicación a la voluntad de las administraciones valencianas de “zanjar ahí la responsabilidad”.
Por ello, ha exigido una vez más “que se depuren responsabilidades”, ya que se trata del accidente “más grave que se ha producido en Europa” y tras el que “ningún responsable de seguridad en FGV ni en el Gobierno valenciano ha dejado su puesto”.

Durante el recorrido en metro los familiares han bajado en cada parada y han guardado un minuto de silencio por los fallecidos y heridos, en este acto que realizan cada año en memoria de las víctimas.

Además, en la estación de Valencia Sud, donde están ubicadas las oficinas de FGV, han depositado una carta dirigida a su gerente, Marisa García, en la que han pedido información sobre el estado de implantación de las medidas acordadas en la comisión parlamentaria que siguió al suceso y que aún no han entrado en vigor.

La Asociación ha remitido la misma carta al president de la Generalitat, Francisco Camos, quien según Garrote, “lleva a los familiares de las víctimas en el corazón en vísperas de elecciones pero sigue sin recibirlos”.

“Cuando no se da la cara y se pone todas las cortapisas para que no se sepa lo que realmente pasó, es que hay mucho que esconder”, ha afirmado Garrote en referencia a Camps, y ha añadido que “cuando no se atreve a mirar a las víctimas directamente a los ojos es porque su conciencia no está muy tranquila”.

6 Juliol 2010

Noviolencia, desobediencia civil y ejemplaridad

Filed under: Sociedad — anpoto @ 13:21 pm

 

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Ya son varios los casos en los que las autoridades políticas de diferentes autonomías españolas han planteado el no cumplimiento de la Ley. Los ciudadanos, consecuentemente, a partir de estas posturas, podemos comenzar a plantearnos seriamente el ejercicio de la desobediencia civil, puesto que son demasiadas las normas legales del Estado que no terminan de gustar en amplios sectores de la ciudadanía, de favorecer un trato mínimamente adecuado hacia ésta . Quizá sea el momento del activismo irredento y exento de violencia, aunque sí fehaciente y evolutivo.
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Este hombre piensa, y no es peligroso.

Como se recordará, aquel título de uno de los opúsculos más conocidos de Immanuel Kant (me refiero a La paz perpetua) no era, como nos confiesa el propio autor, sino la inscripción satírica que un hostelero holandés había puesto en la puerta de su casa, debajo de una pintura que representaba un cementerio. Kant, al respecto, se preguntaba hacia 1795 si estaría «dedicada a todos los “hombres” en general, o especialmente a los gobernantes, nunca hartos de guerra, o bien quizá sólo a los filósofos, entretenidos en soñar el dulce sueño de la paz» (Kant, 1979: 89). Una pregunta no poco extraña, en la medida en que no siempre fue común a los filósofos, desd e luego, ese “dulce sueño de la paz”. No dejaría de ser un lugar común recordar cómo desde el comienzo del filosofar, ya en los fragmentos de Heráclito, lejos de admitirse ese sueño, se afirmaba que Polemos es el padre de todas las cosas1. Pero también es cierto que la inteligencia del filósofo se inclina con frecuencia no del lado de lo real –en el sentido del típico “realista”-, sino que más bien, guiado por el resto casi ineludible de platonismo implícito en sus gestos de pensamiento, se inclina del lado del Ideal, oponiendo éticamente el Deber al Ser o al acontecer, desde la confianza profunda en el cielo estrellado sobre la cabeza y la ley moral en el corazón. Frente al cielo estrellado de la Paz –y por utilizar el símil que brinda la caída de Tales cuando contemplaba el cielo-, el hoyo en que cae el filósofo que sueña el dulce sueño de la paz sería como el triunfo del dolor y la muerte en los innumerables (pasados y desgraciadamente porvenir) campos de guerras y batallas, y en la violencia cotidiana.

En todo caso, seguramente en su introducción a La paz perpetua, Kant pretendía ante todo proponer una especie de, digámoslo así, “aviso” para que, dada la (presunta) ingenuidad e inoperancia del gesto filosófico, el político dejase espacio de holgura a la reflexión, procurando que quedase a salvo la libertad de pensamiento. Kant se escuda y excusa en la presunta inocencia e inocuidad de un “intelectual” filósofo. En último término, ¿quién temería al filósofo? En todo caso, al final de su opúsculo, Kant pide que los políticos convoquen y consulten a los filósofos, que cuenten con ellos porque -pese a su ingenuidad- tal vez pudiesen brindarles buenos consejos. Y que no recurriesen únicamente a los juristas, de los que Kant dice que tienen una irresistible inclinación, muy propia de su empleo, a aplicar las leyes vigentes, «sin investigar si estas leyes no serían acaso susceptibles de algún perfeccionamiento» (Kant, 1979: 130). Por Alicia María de Mingo Rodríguez. Universidad de Sevilla.

(Acceso al texto completo)

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