BIBLIOTágora el blog de Biblioteconomía y Documentación, en el que no se habla de Biblioteconomía y Documentación... sólo: "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda"

29 novembre 2010

La Generalitat debe 45.000 millones

Filed under: Economía — anpoto @ 18:28 pm


Gregorio Martín
| En el pleno sobre el presupuesto de 2011 de les Corts Valencianes del pasado jueves, impactaron tres hitos: a) la ausencia del Francisco Camps Rita Barberá La Anchoaspresident de la Generalitat Valenciana (GV); b) la estimación de la deuda de la GV y de sus empresas públicas, en 45.000 millones de euros, dada por Ángel Luna en el marco de la defensa de la enmienda a la totalidad, presentada por el PSPV; y c) la no negación de esta cantidad, ni por parte del conseller Camps, presente en su escaño, ni por el portavoz popular Ricardo Costa, quien dijo que la GV podía asumir su deuda.

Respecto a la ausencia del president en el debate más importante del año para todos los valencianos, y muy en particular, en momentos como éstos, con la que está cayendo en términos de incertidumbre y empobrecimiento colectivo, expresar un sentimiento de consternación. No fue plato de gusto, ser testigo de una conducta que en el mejor de los casos no sería aceptada por ningún tribunal deontológico y en el peor, podría calificarse de insolidaridad indigna del cargo.

La cifra del apartado b), que los diputados recibieron sin ninguna reacción aparente, produjo taquicardia, tras un cálculo mental rápido: de confirmarse, la deuda de la GV alcanzaría el 45% del PIB de la Comunitat y si se tiene en cuenta que la actual deuda del Reino de España tiene como titulares al Gobierno central en un 75%, a las CC AA en un 17 % y en casi un 8% a los ayuntamientos, la situación en nuestra comunidad alcanzaría niveles de gravedad superior a los registrados en Grecia cuando se tomaron las duras decisiones de esta primavera.

Era obligado intentar averiguar si el síndic socialista habría podido exagerar, en el fragor del debate y en vísperas de una situación personal poco agradable. Desafortunamente, el fin de semana que venía no eran días especialmente buenos para el correspondiente ejercicio de comprobación, ya que en pocos días aparecerán dos documentos solventes que actualizarán la situación, en lo que a deuda de la GV se refiere: las cifras del Banco de España, actualizadas a 30 de septiembre, referidas a la deuda financiera en el marco del Protocolo de déficit excesivo de las comunidades autónomas y el informe de la Sindicatura de Comptes, sobre el cierre del Presupuesto de 2009. A la espera de ambos informes, no quedaba sino tirar mano de la documentación que acompaña a los Presupuestos de 2011 y tratar de confirmar algunos datos.

En el apartado c) de este relato, Ricardo Costa afirmó, con la contundencia de aquellos parlamentarios a los que quizás importan más la brillantez y el tono de las palabras, que la veracidad y comprensión de los conceptos usados, afirmó que la GV podía asumir su deuda, sin que hiciera referencia alguna al importe de la misma. Si Luna tenía razón, la afirmación de Costa, desgraciadamente sería tan incierta e inconsciente, como las imposibles cifras que leyó a continuación, según las cuales, los grandes eventos habían generado 66 millones de visitantes (algo así como si la totalidad de italianos e irlandeses censados hubieran pasado por aquí) creado 270.000 puestos de trabajo (recordar como comparación que hoy tenemos 500.000 parados) y que habían generado unos ingresos de 9.000 millones de euros. Afirmaciones que en boca de una persona que se supone está en el equipo que la dirige la GV producen algo más que alarma. Tras el debate, era necesario convencerse de que éste no podía ser el grado de inconsciencia y falta de rigor del Gobierno actual de la GV y con esta esperanza, el pasado jueves, uno salió en solitario a la calle de Navellos en una mañana luminosa, camino de la web y de la calculadora.

Lo que uno encuentra en la web es ésto: compromisos de pagos a 31 de diciembre de 2009: 29.500 millones de euros; deudas de las empresas públicas de la GV: 9.500 millones; deuda generada por la GV hasta septiembre de 2010: 2.300 millones. Una vez comprobado que la cosa alcanzaba una cifra de 41.300 millones, que multiplica por tres el presupuesto para 2011, que se acababa de debatir, uno se sintió como el sabio más pobre de los versos de Calderón, pues cuando Luna se lamentaba y ponía sobre la mesa una deuda tan formidable como 45.000 millones de euros, además había que ir recogiendo la hierbas que otro había arrojado, esto es, no contabilizadas en las cuentas que acompañan a los presupestos del 2011. Concretamente: mil millones recientemente prestados a la GV por Bancaja y CAM, las estimaciones existentes sobre facturas en los cajones, tanto por parte de las consellerias como por las empresas públicas (¡qué inmisericorde ha sido Gallardón, al decirle a sus proveedores madrileños que no van a cobrar!) el déficit que inevitablemente generará el Plan Confianza, el vencimiento de determinados avales dados a entidades que no pueden afrontarlos... Así, tras varias horas de trabajo, la conclusión fue dura: acabaremos 2010 con una deuda de la GV que superará la cifra dada por Ángel Luna.

Aunque una comunidad autónoma no sea un Estado, los mercados no nos van a permitir llegar a las próximas elecciones de mayo sin que hayamos dado unas garantías que aquí nadie parece considerar. Es un hecho que el Gobierno del Estado no está en condiciones de hacer nada, pues está atado de pies y manos, bastante tiene con intentar asumir lo que es su responsabilidad exclusiva. Las últimas noticias que ha recibido Gallardon, y con él millones de madrileños, ha servido para que hayan empezado a comprender lo que tienen por delante. Aquí tenemos un problema análogo, que nadie con responsabilidades en la GV parece querer poner sobre la mesa, como no sea para decir lo poco que ZP y el gobierno del PSOE quieren a los valencianos. Un argumento que no enternece a banco alguno.

La decisión de escribir esta reflexión puede estar en el límite de la pedantería, pero en determinados momentos hay que recurrir a aquello de «al buey por el asta y al hombre por la palabra», e insistir en que hoy, a finales de 2010, el estado actual de las finanzas de la GV (y con ellas el estado de bienestar de los valencianos) están en quiebra. Decir la verdad a la gente de forma cuidadosa y valiente es una de las obligaciones del político.

El feminicidio en Ciudad Juárez: atando cabos

Filed under: Violencia contra la mujer — anpoto @ 2:18 am


Santiago Gallur Santorum / Segunda parte
| A finales de la década de 1990, empezaron a divulgarse los nexos entre el feminicidio de Ciudad Juárez, algunos policías locales y la mafia juarense, sicarios y secuestradores. Tres agentes federales que investigaban los vínculos de La Línea fueron detenidos por policías vinculados a ésta; fueron encarcelados en 1998 por secuestro: hubo testimonios de testigos que nunca aparecieron. Todos los datos que habían recabado estos tres agentes federales señalaban como integrantes de la citada organización secreta a Alejandro Castro Valles, primer comandante de la Policía Judicial de Chihuahua, y a Francisco Minjárez, jefe del Grupo Especial Antisecuestros y conocido protector de la mafia juarense. El diario Norte, de Ciudad Juárez (Huerta, Carlos, “Espera PGR expedientes de secuestros en Juárez”) llegó a publicar que los “… encargados del grupo antisecuestros de la Procuraduría de Justicia del Estado, Francisco Minjárez y Carlos Medina, figuraban como los principales operadores de las desapariciones forzadas en Ciudad Juárez (…) Cabe denunciar que son más de 196 desapariciones que se vinculan a Francisco Minjárez y su grupo, quien recibía órdenes del entonces jefe del Instituto Nacional para el Combate a las Drogas, Francisco Molina Ruiz” (González, Huesos en el desierto, página 240).

Policías, asesinos de mujeres

Una prueba de la conexión entre la policía de Ciudad Juárez y los feminicidios es un testimonio recogido por Lourdes Portillo en su documental Señorita Extraviada. Portillo entrevista a una mujer, vecina de la ciudad, que se dirigió a una comisaría de Juárez por un conflicto vecinal. Después de ser retenida por no tener dinero para pagar la fianza, la llevaron a los calabozos; ahí fue violada por cuatro policías municipales, uno de ellos de sexo femenino (Portillo, Señorita Extraviada). Tras pasar más de 24 horas retenida, le advirtieron que, si hablaba, le pasaría lo que le había ocurrido a las otras chicas. Entonces le mostraron una serie de fotografías en las que, según esta mujer, se veía cómo éstos y otros policías violaban, pegaban, torturaban y vejaban de distinto modo a varias jóvenes. Al final, en las últimas fotografías se veían a todas las chicas muertas (Washington, Cosecha de mujeres, página 123). Los policías municipales acusados fueron arrestados en octubre de 1999, pero un juez los puso en libertad al considerar que las pruebas aportadas en su contra eran insuficientes (González, Huesos en el desierto, página 123).

Lilia Alejandra

Casi tres años después, el asesinato de una joven señaló una vez más la conexión entre negligencia policial y narcotráfico. La víctima, Lilia Alejandra García Andrade, tenía 17 años y dos hijos. Trabajaba en una maquiladora para costearse los estudios de periodismo. Fue asesinada en febrero de 2001. Su cadáver fue descubierto el 23 de febrero de ese año en un terreno cercano a la calle Rancho Agua Caliente. Nueve meses después, la Procuraduría General de la República (PGR) filtró un informe a la prensa sobre el caso, facilitado por la Oficina Federal de Investigación (FBI, por sus siglas en inglés), con fecha del 5 de septiembre de 2001, en el que se decía que varios sicarios, al servicio de narcotraficantes, la secuestraron y la tuvieron retenida varios días. Algunos de los testigos que colaboraron con el FBI en este informe fueron amenazados después de su divulgación y tuvieron que abandonar la ciudad. Según algunos informantes, el 19 de febrero de 2001, varios días después de que desapareciera, vieron en la calle Rancho Becerra a una mujer (que posteriormente identificarían como Lilia Alejandra), dentro de un coche blanco, forcejeando con un hombre. Otro hombre, que se encontraba afuera vigilando, entró en el Teleservicio Domínguez, situado enfrente del coche. Mientras tanto, varios testigos llamaron a la policía hasta en dos ocasiones para que ésta hiciese acto de presencia. Los agentes que recibieron los avisos por radio decidieron no acudir, pues, según declararon posteriormente, pensaron que se trataba de una broma. El cadáver de Lilia Alejandra Andrade fue encontrado en un terreno del exgobernador Teófilo Borunda. Curiosamente, muy cerca de donde se localizó su cadáver se encuentra el bar Hooligan’s, del que fueron propietarios los Carrillo Fuentes, jefes del cártel de Juárez (González, Huesos en el desierto, página 244).

Después de haber estado desaparecida cinco días, se supo que, por esas fechas, el Teleservicio Domínguez había sido remodelado y que la policía encontró en el cuerpo de Lilia Alejandra residuos de un tipo de pegamento utilizado en la instalación de alfombras. Estos detalles carecerían de importancia de no ser por la información que recabó el FBI en su informe y que vincula al Teleservicio Domínguez con el narcotráfico, debido a que el propietario de dicho negocio está relacionado con Raúl, un conocido narcotraficante de la ciudad. En la investigación de la agencia estadunidense, se menciona el testimonio de una mujer, amiga de la esposa de uno de los empleados de Raúl, dedicado al empaquetamiento de drogas y la construcción de compartimientos en vehículos. Dicha testigo afirmó que, en una ocasión, Raúl le ofreció trabajar en el narcotráfico, pero advirtiéndole que para ello tenía que matar a alguien de su familia. La gente asesinada por este grupo de narcotraficantes es mutilada, lo que incluye arrancar los testículos o los senos de las víctimas (González, Huesos en el desierto, página 245). El cuerpo de Lilia Alejandra presentaba un pezón arrancado y marcas profundas en las muñecas, similares a las que dejan las esposas de policía (Fernández, La ciudad de las muertas, página 56). Hay que destacar que un número muy significativo de mujeres asesinadas en Juárez presentan amputación de alguno de los senos.

Funcionarios negligentes y encubridores
Existe un grupo de funcionarios que ha sido acusado de negligencia por instancias policiales y judiciales, por diversas organizaciones de derechos humanos nacionales e internacionales y por numerosas organizaciones civiles que estudian los feminicidios de Ciudad Juárez. Esta lista fue hecha pública por primera vez en el libro Cosecha de mujeres, de Diana Washington, en 2005. En él se señala de forma directa a aquellas personas que habían actuado de modo no profesional y sospechoso en las investigaciones de los feminicidios (Washington, Cosecha de mujeres, páginas 295, 296).

Es probable que los funcionarios de la lista formaron parte, en su momento, de una iniciativa definida por los principales responsables de los feminicidios: el evitar que se supiese quién había cometido los crímenes, fabricando a su vez “culpables” que permitiesen dar sensación de justicia a la sociedad civil. Podemos identificar un patrón de actuación de todos estos servidores públicos que trabajaban de forma conjunta para entorpecer las investigaciones, dentro del cual se establecería una especie de jerarquía de la negligencia, siendo inversamente proporcional la gravedad de la misma respecto del cargo que se ocupara. Todo estaba perfectamente estudiado para retrasar y paralizar las investigaciones sobre los asesinatos, actuando todos estos funcionarios a modo de cadena perfectamente sincronizada entre sí (Washington, Cosecha de mujeres, páginas 295, 296).

Empresarios: violación masiva
Con el paso del tiempo, se establecían los distintos pactos del narco con diversas autoridades policiales y militares encargadas de la lucha contra el narcotráfico. El cártel de Juárez era intocable. Su riqueza era tal que podía comprar todo y a todos; incluso podía adaptar la justicia y la guerra contra el tráfico de drogas a su favor. Sin embargo, todo parecía indicar que, en la ecuación policía-narcotraficantes, faltaba una incógnita, la cual ayudaría a entender el grado de impunidad que se vive en Ciudad Juárez y su por qué. Aquí fueron de nuevo esenciales algunos medios de comunicación, enemigos incuestionables de la impunidad, cuando difundieron el testimonio de una chica que había sido violada masivamente en una fiesta. Sus agresores sexuales fueron reconocidos por ella; eran figuras muy importantes y respetadas de la ciudad, entre quienes destacaban miembros de una importante familia que posee grandes empresas vinculadas al petróleo y al gas (Sánchez, La ciudad devorando a sus hijas).

El culpable perfecto
En 1995, el feminicidio de Ciudad Juárez ya era percibido por las autoridades y por la sociedad civil como un problema. De los responsables, no había ni un rastro. Sin embargo, pronto las propias autoridades fabricarían unos culpables que encajasen perfectamente en el perfil que se tenía. Había cierta prisa, ya que en el verano de 1995 aparecieron en Lote Bravo (un terreno semidesértico de la ciudad) los cuerpos de tres jóvenes de entre 17 y 20 años. Las tres eran morenas, delgadas, de pelo largo y de clase humilde. Poco después, el 3 de octubre de 1995, la Policía Judicial del Estado de Chihuahua detuvo a Abdel Latif Sharif Sharif, un químico de 49 años y de nacionalidad egipcia que se había mudado recientemente a Ciudad Juárez después de haber trabajado 20 años en Estados Unidos. Tenía antecedentes penales y 14 denuncias en juzgados estadunidenses por violación y atentados al pudor. Si a esto sumamos que una joven de la localidad lo había acusado recientemente de violación, secuestro y lesiones, tenemos al responsable perfecto para la policía (González, Huesos en el desierto, páginas 15, 16). Así, Sharif constituyó la primera pieza de una maquinaria que durante más de 10 años funcionaría a pleno rendimiento, creando teorías y pruebas físicas, mientras se destruían todas las posibles pistas y conexiones que pudieran implicar a los verdaderos culpables.

El diario de Richie
Ese mismo año, la policía municipal de Ciudad Juárez descubrió, en un cubo de basura del centro de la ciudad, un sobre con 10 hojas atadas con un cordón. Éstas estaban escritas a mano, en mayúsculas y tenían dibujos con escenas de sexo muy violentas, que acababan con la tortura y muerte de varias mujeres. Los textos recuerdan con gran precisión a algunas de las víctimas encontradas en Lote Bravo, ya que, incluso, se describen senos arrancados, estrangulamientos, golpes en diversas partes del cuerpo. Al final de las hojas, aparece una firma: “Richie”. Después de que parte de este texto se publicase en El Diario, se le empezó a denominar el Diario de Richie. A pesar de que la búsqueda de pistas por parte de la policía no condujo a nada, un año y medio después, en el verano de 1997, una nueva carta era encontrada. Ésta iba destinada a una adolescente que acabó suicidándose antes de leerla. No se sabe desde dónde se había enviado ni quién era el autor real, sólo una única coincidencia, la firma: “Richie, el violador de chiquillas y adolescentes” (Washington, Cosecha de mujeres, página 158).

El contenido del texto, que estaba escrito en mayúsculas y lleno de faltas de ortografía, tenía fecha del 27 de julio de 1997, y decía: “Berenice, mi reina, te espero el domingo 3 de agosto […] quiero festejar mi cumpleaños contigo […] abordarás a dos pequeñas de 13 y 14 años, les darás cocaína y las llevarás a la casa de ladrillos de la otra vez. […] Las violaremos y tú llevarás una bolsa de cocaína por la avenida Juárez, frente a Joe’s Place. […] Cuento contigo, mi reina. No me la juegues gacho porque correrías el riesgo de que te pasara lo que a Silvia Guadalupe y a Miriam […] No juegues como jugaron las del Lote Bravo. No quiero que abras la boca para nada. Si no, serás violada por varios hombres […] Recuerda que le gusta violar a las mujeres […] Las agarra del cuello, las jala para atrás hasta que sus huesos se rompen y disfruta mientras ellas mueren”. Posteriormente, se supo que el diario había sido escrito por un narcotraficante de la ciudad que tenía importantes conexiones con la policía: Alejandro Máynez (Fernández, La ciudad de las muertas, páginas 64-66; Ronquillo, Las muertas de Juárez).

24 novembre 2010

Prevalencia y factores de riesgo de la violencia contra la mujer en estudiantes universitarias españolas

Filed under: Violencia contra la mujer — anpoto @ 14:42 pm


Violencia contra la mujer

Se determinó la prevalencia y los factores de riesgo asociados a la violencia contra la mujer en una muestra aleatoria estratificada de 1043 estudiantes universitarias españolas (media de edad de 22,2 años). A través de una entrevista realizada por psicólogas se recopiló información demográfica, académica y sobre violencia contra la mujer. La prevalencia de vida de la violencia fue del 15,2%; en el 41,5% de esos casos el maltratador ha sido la pareja, en el 50,9% algún otro hombre y en el 7,6% por ambas fuentes. La prevalencia en último año fue del 7,1%. Los factores de riesgo identificados fueron tener más de 19 años, ingresos familiares anuales superiores a 18.000 €, nivel cultural medio de la familia, residencia familiar urbana y presenciar malos tratos en la infancia o adolescencia. Se concluye que se deberían llevar a cabo campañas de sensibilización para prevenir la violencia contra mujer hacia las estudiantes universitarias y establecer servicios de orientación para aquellas que ya la hayan sufrido [...] Por Fernando Vázquez, Ángela Torres, Patricia Otero, Vanessa Blanco y María López (Universidad de Santiago de Compostela)

(Acceso al texto completo)


22 novembre 2010

¿Cómo educar para la igualdad en una sociedad que pretende regular la prostitución como una profesión?

Filed under: Violencia contra la mujer — anpoto @ 17:49 pm


La prostitución es una forma de explotación que debe ser abolida, y no una profesión que hay que reglamentar. Es una forma de violencia de género: lo que las mujeres prostituidas tienen que soportar equivale a lo que en otros contextos prostitucion-infantil-puerto-ricocorrespondería a la definición aceptada de acoso y abuso sexual. El hecho de que se pague una cantidad de dinero ¿puede transformar ese abuso en un “empleo”?, al que se le quiere dar el nombre de "trabajo sexual comercial".

Regular la prostitución legitima implícitamente las relaciones patriarcales: equivale a aceptar un modelo de relaciones asimétricas entre hombres y mujeres, establecer y organizar un sistema de subordinación y dominación de las mujeres, anulando la labor de varios decenios para mejorar la lucha por la igualdad. Al legitimarla se convierte en un soporte del control patriarcal y de la sujeción sexual de las mujeres, con un efecto negativo no solamente sobre las mujeres y las niñas que están en la prostitución, sino sobre el conjunto de las mujeres como grupo, ya que la prostitución confirma y consolida las definiciones patriarcales de las mujeres, cuya función sería la de estar al servicio sexual de los hombres. ¿Cómo vamos a educar a nuestros hijos e hijas en igualdad con mujeres tras los escaparates como mercancías o es un posible futuro laboral de nuestras hijas?

Si reglamentamos la prostitución, integrándola en la economía de mercado, estamos diciendo que esto es una alternativa aceptable para las mujeres y, por tanto, si es aceptable, no es necesario remover las causas, ni las condiciones sociales que posibilitan y determinan a las mujeres a ser prostituidas. A través de este proceso se refuerza la normalización de la prostitución como una “opción para las pobres”

La sexualidad masculina
¿Por qué los hombres acuden a la prostitución actualmente en una sociedad donde no hay tal nivel de represión sexual como había hace 40 años? En una época de libertad sexual como la actual, acuden a la prostitución como un ejercicio de poder y sumisión sobre otra persona con la que no tienen que tener ninguna consideración porque la pagan y debe estar a su servicio, convirtiéndola en un objeto de su consumo. Muchos hombres, en las relaciones sociales y personales, experimentan una pérdida de poder y de masculinidad, y no consiguen crear relaciones de reciprocidad y respeto. Son éstos los hombres que acuden a la prostitución, porque lo que buscan en realidad es una experiencia de total dominio y control. Este grupo de hombres parece tener problemas con su sexualidad y la forma de relacionarse con el 50% del género humano, que creen que debe de estar a su servicio.

Presuponer que la necesidad sexual masculina es una necesidad biológica que no puede ser puesta en cuestión, similar a las necesidades de nutrición, contradice manifiestamente el hecho comprobado de que las personas, mujeres y hombres, pasan largos periodos de sus vidas sin relaciones sexuales, y sin llegar al fatal desenlace que habría tenido la privación de alimento. Los hombres debemos resolver nuestros problemas de socialización para aprender a vivir sin servidoras sexuales y domésticas [...] Por Enrique Javier Díez Gutiérrez (Facultad de Educación, Universidad de León)

(Acceso al texto completo)

21 novembre 2010

Evolución legislativa de la violencia de género desde el punto de vista médico-legal en el marco normativo internacional y nacional

Filed under: Violencia contra la mujer — anpoto @ 18:00 pm

 

  Justicia y discriminación

El objetivo fundamental de este trabajoEnlace externo 2 es realizar un estudio de los cambios legislativos que ha ido experimentando la violencia de género en la jurisdicción penal según nuestro ordenamiento jurídico español desde el punto de vista médico-legal tanto a nivel internacional como nacional. Del análisis de la evolución legislativa con relación a la violencia de género, podemos concluir que, en cuanto a la legislación hasta el momento se han conseguido avances importantes, se ha considerado a la violencia sobre la mujer como un delito autónomo, con un tratamiento especial. También la orden de protección, pero no parece la solución al problema, puesto que muchas mujeres que tenían orden de protección han muerto a manos de sus parejas o exparejas. Para que esta orden sea eficaz es necesario complementarla con otros medios, que en definitiva será la vigilancia. 

 La creación de órganos jurisdiccionales específicos para tratar la violencia de género también es un logro, puesto que debido al aumento notable de esta lacra hace necesario especializar a los jueces. Los juzgados de violencia sobre la mujer y los equipos de valoración forense creados por la LO 1/2004 han supuesto un paso más en esta lucha contra la violencia de género. Las posibles soluciones vendrían de la mano de una reforma de la normativa actual, con un endurecimiento mayor de las penas, dar mayor efectividad a la orden de protección para tener la seguridad de que no van a repetirse nuevos episodios de violencia. Por Mercedes Martínez León (Profesora Contratado Doctor de Medicina Legal y Forense. Universidad de Valladolid), Henar Torres Martín (Licenciada en Derecho y Doctora por la Universidad de Valladolid), Camino Martínez León (Licenciada en Derecho y Doctora por la Universidad de Valladolid), Daniel Queipo Burón (Profesor Titular de Medicina Legal y Forense (Universidad de Valladolid) y Milagros de la Fuente Sanz (Profesora del Área de Fisioterapia. Escuela Universitaria de Fisioterapia de Soria. Universidad de Valladolid)

Older Posts »

Powered by WordPress