BIBLIOTágora el blog de Biblioteconomía y Documentación, en el que no se habla de Biblioteconomía y Documentación… sólo: "El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda"

12 maig 2010

¿QUO VADIS, BIBLIOTECONOMÍA Y DOCUMENTACIÓN?: AGONÍA DE UNA DIPLOMATURA

Filed under: Sociedad,Universidad — anpoto @ 23:28 pm

 

A continuación, transcribimos el manifiesto publicado por una estudiante de Biblioteconomía y Documentación, de la Universitat de València. Aparece en el siguiente enlace: http://universitatdevalencia.crearblog.com/.

 

________________YO MANIFIESTO

Hola, soy estudiante de Biblioteconomía y Documentación en la Universidad de Valencia, y a veces pienso que esto es así de puro milagro. Porque, con todas las que tenemos que aguantar, y hemos aguantado, lo increíble es que aún haya gente haciendo esta carrera.
No alcanzo a saber si el desprecio, la desidia y la soberbia con que somos tratados se padecen en otras titulaciones y facultades, y universidades. El caso es que en la de Geografía e Historia, donde se imparten las clases de esta agonizante diplomatura, este curso no lo hemos podido empezar peor. Pensábamos que se había tocado fondo, pero no, se han retrosuperado.

Nos matriculamos sin saber las normas de permanencia; tampoco las fechas y horarios de los exámenes; teniendo que asumir el deber de aprobar asignaturas sin docencia, lo que, en teoría, no debería impedir que pudiéramos solicitar tutorías, pero que, sin embargo nadie las da. Se asignaron profesores que luego fueron cambiados a conveniencia. Compañer@s que se habían matriculado en el curso de nivelación, y habían anulado matrículas en otras universidades, carreras, másteres, cursos de idiomas, etcétera, se encontraron con que el susodicho curso de nivelación no se iba a llevar a cabo. Se les comunicó un día antes de tener que empezar. Las explicaciones brillaron por su ausencia, cosa que, aún hoy día, sigue siendo así.

¿Por qué es tan importante para nosotros saber cuál es el calendario? Cabe suponer que todo aquél que estudie o trabaje –o las dos cosas-, necesita algo que tanto se aconseja: organizarse. Para nuestra decana esto no tiene la más mínima importancia, según ella misma le dijo a un grupo de compañer@s que presentaron una reclamación. Realmente, por lo visto, para ella nada tiene importancia, de acuerdo al comentario que le hizo a un compañero nuestro, que trató de reunirse con ella, junto a otr@s. La reunión se celebró, aunque sólo pudieron entrar en el despacho –de proporciones considerables, hay que decir- aquella compañera que se encargó de mantenernos informados a todos, y el que es supuesto representante nuestro, por el aquél de que está en el CAT. Porque fue a los que convocó. Querían hablar, y quejarse, por supuesto, pero ante la Dra. Grau. Parece ser que nadie supo de antemano que la cita era, también, con el Vicedecano de Estudios, el profesor Cruselles. Claro, es la decana la que convoca o no según estime oportuno. Tú sí, vosotros no.

Por otro lado, la profesora Grau, no se sabe muy bien por qué o para qué, días antes de la semifallida reunión, se preocupó por algo que sí le pareció muy importante: llamar a algunos de l@s compañer@s que firmaron la reclamación presentada ante el decanato. ¿Quiso dar a entender, quizá, eso de hey, tú, sé dónde vives y dónde trabajas? Cumplió con su objetivo. Algun@s de aquéll@s recularon.

Tras más de una hora de charla –no puede decirse que fuera otra cosa-, qué se sacó en claro:

a) Los departamentos tienen la obligación de designar los profesores encargados de las tutorías, y éstos la de no negarlas, con lo que ello debe conllevar. Si algún alumn@ la solicita sin resultados positivos, que se ponga en contacto con la decana. Se garantiza ‘confidencialidad’ y ‘anonimato’

Los profesores no tienen ninguna obligación de hacerlo, entre otras cosas, porque no las cobran. La razón les asiste. ¿De forma mezquina? Posiblemente, pero es así. L@s que estemos matriculad@s en alguna

b) asignatura sin docencia, sólo hemos pagado los derechos de examen. Este método (in)d(e)ocente, se han visto en la obligación de aplicarlo ‘debido a que la Universitat no cuenta con los recursos suficientes para ir anulando asignaturas con clases presenciales y, consecuentemente, profesor/a’. Pero el Palau de Cervelló bonito, lo que se dice bonito, sí que ha quedado. Los estudiantes, clases no tendrán, pero a la universidad que no le falten suntuosos edificios y reverdecidos palacetes.

c) Curso de nivelación, ni lo ha habido, ni lo habrá, contrariamente a lo acontecido en otras titulaciones de la Universitat de València. Cuando menos, hasta que no se promulgue la Ley pertinente, y si se promulga. Ni la más mínima disculpa por la anulación del previsto para este curso, tan sólo una peregrina escusa del porqué, en la que entraba el vicerrector, no se sabe muy bien de qué, como sujeto activo.

d) ¿La solapación horaria de exámenes? Esto es cuestión de Secretaría, al igual que la publicación de las fechas y horas de éstos.

Ya, ¿y…? Nosotr@s, enconces, ¿qué?. Según la profesora Arnau, se debe de estudiar igual, se sepan estos datos o no.

Que razón no le falta, al fin y al cabo la agenda que ‘regalan’ todos los cursos no tiene mayor importancia que la meramente decorativa.

e) Al no entregar las normas de permanencia en su momento, con el sobre de matrícula, se les impidió a algún/a compañer@ decidir si aceptaba las reglas del juego. Lo mismo se puede decir con las asignaturas sin docencia. Oficialmente, se comunicó la existencia de éstas transcurrido un mes, aproximadamente, tras la finalización del periodo de matrícula.

En cursos pasados, además, durante periodos iniciales variables, se ha padecido sistémicamente la

f) ausencia de profesores en alguna asignatura,

en detrimento de la calidad de la enseñanza, ya que el temario debía darse por completo sí o sí.

En contraposición, en éste, nos encontramos con

g) asignaturas impartidas por hasta tres profesores.

Parece ser que se pusieron más cuestiones sobre la mesa. Aquí reseño las que, posiblemente sean más importantes. Podrían añadirse una o dos decenas más, pero ¿para qué? Nuestra universidad tiene mayores empeños, ‘campus de excelencia’ varios que impiden a sus responsables darse cuenta de lo imposible de llegar a éste atajando, y dejándose en el camino las obligaciones para con nosotr@s, l@s estudiantes, que, dicho sea de paso, no somos l@s que cobramos, sino l@s que pagamos.

Bien está internacionalizar, pero no dejando la casa sin barrer. No hay mejor campaña de márquetin que la proporcionada por los gritos a los cuatro vientos de miles de estudiantes satisfechos con lo recibido; sí a los ‘parques científicos’, pero un más rotundo sí, si cabe, a la calidad de la enseñanza, poniendo todos los recursos necesarios para que ésta alcance un nivel lo más supremo posible. Lo contrario es empezar la casa por el tejado.

Animar, por último, a compañer@s de otras carreras a que hablen, a que protesten, porque hay mucho por lo que hecerlo. No es creíble que sea sólo en Biblioteconomía donde se dan tantas y tan continuadas anomalías. Quisiera pensar lo contrario, pero me resulta imposible.

Ah, ¿todo iría mejor si, por lo menos, contáramos con un

h) departamento propio, el de Biblioteconomía y Documentación?

Aunque parezca mentira, no lo tenemos. Dependemos de 3 (Historia de la Ciencia y la Documentación, en la Facultad de Medicina; Informática, en la de Farmacia [Campus de Burjassot], e Historia Antigua y Escrita, éste sí, en la Facultad de Geografía e Historia). Si necesitamos tutorías de l@s profesores/as de Informática debemos ir a Burjassot, puesto que ést@s tienen la obligación de fichar.

ASPASIA

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